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Con la muerte de Jack Delano (nacido Jacob Ovcharov) desaparece
uno de los fotógrafos más importantes que tuvo la fotografía
documental a lo largo del siglo XX pero, por sobre todo, un artista íntegro,
de excepcionales cualidades éticas y solidario.
Había nacido en Ucrania en 1914 en el seno de una familia judía
que emigró a los Estados Unidos en 1923. Su madre había
sido capitán del Ejército Rojo y su padre maestro de escuela.
Tenía un hermano, Shlomo, que llegó a ser un destacado violinista.
"Habíamos pasado todo el revuelo de la Revolución de 1917",
recordaba.
Ya en los Estados Unidos, la familia se radicó en Bristol, el
norte de Filadelfia. Primero estudió música en el Curtis
Institute ("El sueño de toda familia pobre de aquella época
que venía de esa parte de Rusia era hacer que los muchachos se
convirtieran en músicos famosos").
Luego, ingresó a la Pennsylvania Academy of Fine Arts, donde se
especializó en ilustración y diseño gráfico,
obteniendo en 1936 una beca que le permitió viajar a Europa para
visitar museos y sus colecciones de pinturas. "Empecé a sacar fotos,
en parte, simplemente como turista pero también empezó a
interesarme como medio de expresión". Sentía admiración
por Lewis Hine y tras obtener un apoyo económico a través
del Proyecto Federal de Artes, creado por el gobierno de Roosevelt en
los años de la gran Depresión, realizó en 1938 un
gran ensayo sobre los mineros del Pottsvile ( que permaneció inédito
hasta que fue publicado por primera vez en Fotomundo en la edición
extraordinaria dedicada a su obra, en mayo de 1995).
La exposición de los mineros fue visitada y elogiada por Paul
Strand. Eso estimuló a Jack a intentar suerte en New York, donde
se encontró con Irene, quien sería la compañera de
toda la vida. Strand lo recomendó ante Roy Stryker y, de esa manera,
ingresó en la Farm Security Administration, con un sueldo de 2.300
dólares al año.
Fue enviado al sur, donde el racismo y la intolerancia era cosa de todos
los días. Jack realizó allí varias de las más
memorables fotografías de la FSA. En noviembre de 1941 viajó
a las Islas Vírgenes y a Puerto Rico, para seguir documentando
las condiciones sociales en territorios administrados por Washington.
Su ida a Puerto Rico habría de tener profundas consecuencias en
el futuro de la vida de Jack y de Irene porque, al término de la
II Guerra Mundial (donde sirvió en el Pacífico como oficial
de la Fuerza Aérea), decidieron ir a vivir a la isla.
Establecido en Puerto Rico, Jack obtuvo una beca Guggenheim pero decidió
pedir una postergación al ser contratado como fotógrafo
de la Oficina de Información de Fortaleza. Elaboró entonces,
a pedido del gobernador Luis Muñoz Marín, el proyecto de
creación de la División de Cinema y Gráfica con el
objetivo de ayudar en los planes de alfabetización.
Irene produjo afiches, la gráfica, mientras que Jack realizó
documentales educativos y, finalmente, participó en la creación
de la televisión educativa en Puerto Rico. Fueron años de
mucho trabajo pero también de grandes satisfacciones.
Durante la década de 1970, se dedicó casi exclusivamente
a sus proyectos personales, luego de renunciar en 1969 al servicio de
radio y televisión gubernamental. La música, el diseño
gráfico y la edición de libros, fueron entonces su mayor
preocupación junto a su esposa Irene.
En 1979 obtuvo una nueva beca que le permitió recorrer la isla
y fotografiar los sitios y muchas de las personas donde había estado
en 1941. El resultado fue aquella gran exposición, Contrastes,
que se exhibió en Buenos Aires en 1987 y que dio lugar al libro
"Puerto Rico Mío", editado por el Instituto Smithsoniano. Fotomundo
le dedicó especialmente la edición de mayo de 1995 (N° 325),
publicando fotografías y textos hasta entonces inéditos
("Los mineros del carbón de Pottsville" y "No habrá cine
esta noche").
Hace un año su salud comenzó a quebrantarse y los médicos
le sugirieron que debía guardar reposo. Estaba invitado a participar
de los VIII Encuentros Abiertos de Fotografía pero no pudo venir,
aunque de todas maneras se exhibió en la Fundación Banco
Patricios una retrospectiva de su obra y su hijo Pablo Delano, también
destacado fotógrafo, dio una conferencia y proyectó un video
sobre Jack.
En su obra y en su vida, Jack ha dejado grandes enseñanzas y,
en este sentido, habrá de permanecer en el recuerdo como el auténtico
maestro que fue.
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