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Henri Cartier-Bresson nació el 22 de Agosto de 1908 en Chanteloup,
Seine-et-Marne, en el seno de una familia que pertenecía a la burguesía
Francesa.
La misma se dedicaba al manejo de una empresa textil reconocida, no obstante
Bresson se convenció desde temprano que tenía otro llamado
en la vida. Ya desde niño comienza a demostrar un gran interés
y apreciación por el arte y la estética. Su familia lo apoya
en todo momento cuando decide dedicarse a la pintura. Bresson le atribuye
su encuentro con la pintura a su tío, o "padre mítico".
Aún recuerda su inicio en el mundo del arte cuando lo llevaron
al estudio de su tío contando tan solo con 5 años, donde
comenzó a "impregnarse" de los lienzos.
Mas tarde cursa sus estudios secundarios en el Lycée Condorcet
en París, donde no llega a graduarse. Paralelamente a su educación
en el Liceo, estudia pintura de manera independiente con dos maestros
diferentes. Entre 1927 y 1928 estudia con el pintor cubista Andre Lhote,
durante estos años de formación desarrolla el entrenamiento
visual que serviría como la estructura para su arte como fotógrafo.
La buena posición social en que se encontraba ubicada su familia
contribuye a que Bresson pueda relacionarse con la elite cultural de su
tiempo. Mediante sus profesores encontró artistas, escritores,
poetas y pintores, tal como Gertrude Stein, Rene Crevel (escritor surrealista),
Max Jacob (poeta), Salvador Dalí, Jean Cocteau y Max Ernest.
Después de que el Surrealismo golpeara la escena, Bresson siente
una afinidad natural para con los conceptos planteados dentro de los numerosos
manifiestos del movimiento. En su adolescencia, se asocia con muchos de
los artistas involucrados en Surrealismo, más tarde, admite que
estaba "marcado no por la pintura Surrealista, pero si por las concepciones
de Andre Breton, (el cual) me hizo comprender el papel de la expresión
espontánea y de la intuición y, sobre todo, la actitud de
rebelarse" (Henri Cartier-Bresson: The Early Work).
Este período, después de la primera guerra mundial, estaba
marcado por una desesperación moral y política que ocasionó
que los jóvenes intelectuales desdeñaran contra las pequeñas
instituciones de la burguesía y contra cualquier noción
de tradición.
En 1929 Bresson realiza el servicio militar obligatorio y a su regreso
parte hacia Camerún, al oeste del continente Africano. Hay quienes
dicen que este viaje marcó el primer punto decisivo en su vida,
como el quiebre de las tradiciones y de todo lo que le era familiar. Durante
este tiempo adquiere su primera cámara y se lanza a la búsqueda
de aventuras, de las que solo había leído en los libros
de su juventud.
Con prácticamente ninguna posesión, Bresson vivió
de la caza, matando animales silvestres y vendiendo la carne en mercados.
De no haber contraído fiebre (blackwater) podría haber permanecido
mas de un año en el Africa.
Una vez que recuperó su salud volvió a Francia. Luego de
revelar las fotografías de su viaje por Africa pierde su intenso
deseo de pintar y compra su primera cámara Leica, la misma que
lo acompañaría durante toda su exitosa carrera. Comienza
a "sentir" la fotografía y luego en una entrevista, admite
que después de su viaje por Africa, "... el aventurero en
mi se sintió obligado a testificar, con un instrumento mas rápido
que el pincel, las cicatrices del mundo".
A continuación viaja a lo largo de la Europa Oriental: Alemania,
Polonia, Austria, Checoslovaquia y Hungría. En 1932, viaja a Francia,
España e Italia. Aunque seguramente menos exótica que su
experiencia en Africa , "el vuelo de Bresson desde la convención
y el decoro lo lanzó en el mundo del desposeído, el marginal,
y el ilícito que él abrazó como propio". (Henri
Cartier-Bresson: The Early Work).
También en 1932 sus primeras fotografías se exponen en
la Galería Julien Lévy de New York y son a continuación
presentadas por Ignacio Sánchez Mejías y Guillermo de Torre
en el Ateneo de Madrid. Charles Peignot las publica en Arts et Métiers
Graphiques.
En 1934 viaja a México junto a un equipo de fotógrafos
comprometidos en un proyecto etnográfico patrocinado por el gobierno
de este país. Debido a problemas burocráticos el proyecto
fracasa, sin embargo Bresson decide prolongar su estadía en este
país por un año, continuando así con su "captura"
de gente y lugares marginales de la sociedad. Expone sus fotografías
en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.
De allí se muda a la ciudad de New York, en 1935, y expone junto
a Walker Evans. Estando en esta ciudad comienza a interesarse por el cine,
de la mano de Paul Strand, y durante este período realiza pocas
fotografías.
Por 1936 vuelve a Francia y entre este año y 1939 trabaja como
colaborador de Jean Renoir haciendo algunas películas bastante
polémicas. Durante este tiempo gana una posición como fotógrafo
estable para el periódico comunista "Ce Soir". Allí
forjó relaciones profundas de trabajo con otros dos fotoperiodistas:
David Capa y David Seymour. Los tres realizaron, además, colaboraciones
para la agencia Alliance Photo con la esperanza de lograr una mayor difusión
de sus trabajos.
En la España republicana filma un documental sobre los hospitales
durante la guerra civil, titulado Victoire de la Vie (Victoria del la
vida).
Poseía una capacidad única para capturar el momento efímero
en que la importancia del tema se da a conocer en la forma, el contenido
y la expresión. El lo llamó el momento
decisivo.
Cuando estalla la II Guerra Mundial, septiembre de 1939, Bresson se alista
en el ejército. Al poco tiempo su unidad de foto y cine es capturada
por los Alemanes. Después de casi tres años y dos intentos
fallidos de escapar, logra huir hacia París.
Allí entra a formar parte del MNPGD, movimiento clandestino de
ayuda a prisioneros y evadidos. En este mismo año realiza, para
la editorial Braun retratos de artistas, pintores y escritores (Matisse,
Bonnard, Braque, Claudel, etc.)
Entre 1944 y 1945 se une al grupo de profesionales que fotografían
la liberación de París. Dirige la película documental,
sobre la vuelta de los deportados y prisioneros, Le retour (El regreso)
para la United States Office of War Information (Oficina de Información
de Guerra de los Estados Unidos).
En 1946, luego de finalizada la guerra, vuelve a los EEUU para completar
una exposición "póstuma". El Museo de Arte Moderno
de New York, considerándolo desaparecido, había tomado esta
iniciativa. "Mientras tanto en Estados Unidos me daban por muerto
y preparaban una exposición póstuma sobre mi obra. Me entero
a tiempo y corro a ayudarles en la selección; ante su sorpresa,
el hombre al que se disponían a enterrar estaba allí de
cuerpo presente" (Henri Cartier-Bresson).
Junto a Robert Capa, David Seymour y Georges Rodger funda la primer agencia
cooperativa de fotografía, "Magnum Photos". "Nos
lanzamos a la idea para poder hacer lo que queríamos, para trabajar
en lo que creíamos y no depender de que un periódico o una
revista nos encargara una cosa. No queríamos trabajar por encargo
y pensamos que si nos organizábamos podríamos tomar nosotros
la iniciativa" (Henri Cartier-Bresson).
Bajo la égida de la agencia, Bresson comenzó a viajar y
enfocó su trabajo en la fotografía de reportaje. Viaja por
el Oriente: India, Birmania, Pakistán, China e Indonesia entre
1948 y 1950. "Mi guía no paraba de reírse, no comprendía
que hiciera fotos a todo lo que yo veía. Probablemente, él,
entonces, no sabía que gracias a la fotografía yo he aprendido
a vivir, porque ella me ha enseñado respeto y tolerancia"
(Henri Cartier-Bresson).
En 1954 viaja a la URSS y se convierte así en el primer fotógrafo
admitido por este país después del "deshielo".
En el año 1955, es invitado por el Louvre de París para
convertirse en el primer fotógrafo en exponer en este museo.
Entre 1958 y 1959 vuelve a China para permanecer allí tres meses
con ocasión de cumplirse el décimo aniversario de la República
Popular.
Viaja a Cuba donde realiza un reportaje, desde allí vuelve después
de 30 años a México para quedarse por cuatro meses.
En 1965 vive seis meses en la India y tres en Japón.
Henri Cartier-Bresson abandona en 1966 la agencia Magnum, que sin embargo
conserva bajo su custodia los archivos del fotógrafo. Sus obras
son impresas nuevamente por el Pictorial Service en París.
A principio de los ' 70 deja a un lado su Leica para concentrarse en
la pintura. No obstante a las críticas que recibió, afirma
convencido que, "Todo lo que ansío por estos días es
pintar, la fotografía nunca ha sido mas que una manera de
pintar, un tipo de dibujo instantáneo" (Henri Cartier-Bresson:
A Propos de París)
Hoy, Bresson vive en París y solo retoma su Leica cuando fotografía
personas.
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